¿Invertir mi dinero en un negocio o dejarlo generando rendimientos? Esto es lo que yo analizaría

Hace poco me puse a pensar en una situación que probablemente muchas personas empiezan a enfrentar cuando ya llevan un tiempo ahorrando:

¿Qué haces cuando finalmente tienes dinero disponible?

Porque ahorrar es solamente la primera parte del problema.

Después aparece otra pregunta mucho más difícil:

¿Dónde pongo ese dinero?

Imagina que tienes $100,000 disponibles.

Podrías ponerlos en alguna inversión y dejar que generen rendimientos.

Pero también podrías utilizarlos para empezar un negocio o, si ya tienes uno, comprar equipo, hacer publicidad, aumentar inventario o contratar a alguien.

Y justo ahí me surgió una pregunta:

Si puedo obtener alrededor de 12% anual dejando mi dinero invertido, ¿cuánto tendría que producir mi negocio para que realmente valga la pena meter ahí los $100,000?

Al principio parece una pregunta muy fácil.

Si la inversión me deja 12% y creo que mi negocio puede dejarme 25%, pues listo:

25% es más que 12%.

Negocio.

Pero cuando empecé a pensarlo mejor me di cuenta de que estaba comparando dos cosas que no eran iguales.

Y ahí está lo interesante.


Supongamos que tienes $100,000

Vamos a hacerlo muy sencillo.

Tienes dos opciones.

Opción 1: dejar el dinero invertido

Supongamos que encuentras una alternativa que te genera aproximadamente 12% anual antes de impuestos.

Con $100,000 serían aproximadamente:

$12,000 en un año.

No tienes que conseguir clientes.

No tienes que comprar inventario.

No tienes empleados.

No tienes que vender nada.

El dinero simplemente está ahí generando rendimiento.

Actualmente existen en México productos financieros con tasas promocionales que pueden llegar incluso alrededor del 15% anual, aunque normalmente tienen límites, condiciones y tasas que pueden cambiar. Por eso aquí voy a utilizar 12% solamente como un ejemplo sencillo y no como una tasa garantizada.

Ahora vamos con la segunda opción.

Opción 2: meter los $100,000 en tu negocio

Supongamos que tienes un negocio y crees que esos $100,000 podrían ayudarte a crecer.

Quizá quieres comprar una máquina.

O aumentar inventario.

O contratar a alguien.

O invertir en publicidad.

Haces tus números y llegas a la conclusión de que esos $100,000 podrían generarte $30,000 adicionales durante el próximo año.

Es decir:

30% de rendimiento.

Entonces tenemos:

Inversión: 12%

vs.

Negocio: 30%

Yo probablemente habría pensado:

“Pues obviamente el negocio.”

Pero aquí fue donde la pregunta se empezó a poner interesante.

Porque esos porcentajes no cuentan toda la historia.


El 30% de tu negocio todavía no existe

Este fue el primer problema que encontré.

Los $12,000 de la inversión tampoco son necesariamente una garantía absoluta, porque depende del instrumento y sus condiciones.

Pero normalmente puedes saber mucho mejor qué esperar.

En cambio, cuando yo digo:

“Creo que mi negocio puede generar 30%.”

La palabra importante es:

creo.

Todavía no ocurrió.

Quizá estoy suponiendo que voy a vender 500 unidades.

Quizá estoy suponiendo que la publicidad funcionará.

Quizá estoy suponiendo que conseguiré nuevos clientes.

Quizá creo que una nueva máquina aumentará mis ventas.

Pero pueden pasar muchas cosas.

Por eso yo no haría solamente una proyección.

Haría tres.

Si todo sale mal

Tal vez pierdo:

$20,000.

Si las cosas salen como espero

Gano:

$30,000.

Si todo sale increíblemente bien

Gano:

$50,000.

Ahora la decisión empieza a verse diferente.

Porque la inversión que parecía producir “solo 12%” puede ser mucho más predecible.

Mientras que ese 30% del negocio puede terminar siendo 50%…

o puede terminar siendo negativo.

Eso nos lleva a algo que a veces olvidamos cuando escuchamos la palabra rendimiento:

el riesgo.


Ganar más normalmente implica aceptar algo a cambio

Yo antes veía las inversiones principalmente pensando:

“¿Cuánto paga?”

Pero esa pregunta por sí sola sirve de muy poco.

Porque imagina que te doy estas dos opciones:

Opción A

Puedes ganar $12,000.

Hay relativamente poca incertidumbre.

Opción B

Puedes ganar $30,000.

Pero también puedes perder $20,000.

¿Cuál eliges?

Ahora ya no es tan obvio.

Y todavía falta información.

Porque también importa qué representan esos $100,000 para ti.

No es lo mismo invertir $100,000 cuando tienes un patrimonio de $2 millones que invertir $100,000 cuando esos son prácticamente todos tus ahorros.

El monto es exactamente el mismo.

El riesgo para la persona no.

Por eso una de las preguntas que yo me haría antes de meter dinero en un negocio sería:

Si pierdo una parte importante de estos $100,000, ¿qué cambia en mi vida?

Si la respuesta es:

“Realmente nada importante.”

Perfecto.

Pero si la respuesta es:

“Me quedo sin ahorros.”

Entonces tendría mucho más cuidado.


Hay otra cosa que empecé a valorar mucho más: poder recuperar mi dinero

Vamos a imaginar que elijo invertir los $100,000.

Dependiendo del producto, podría tener acceso relativamente rápido a ese dinero.

Ahora imagina que utilizo los mismos $100,000 para comprar una máquina.

Un mes después necesito $70,000.

Tengo un problema.

Sí, técnicamente sigo teniendo una máquina que vale dinero.

Pero no puedo pagar algo con un pedazo de máquina.

Primero tendría que encontrar a alguien que quiera comprarla.

Después negociar.

Y probablemente venderla por menos de lo que pagué.

A eso en finanzas le llamamos liquidez.

Pero no necesitas aprenderte la palabra.

La pregunta realmente es:

Si necesito mi dinero mañana, ¿qué tan difícil será recuperarlo?

Eso es todo.

Y mientras más lo pienso, más importante me parece.

Porque tener dinero disponible también te permite aprovechar oportunidades.

Imagínate que mañana aparece alguien que quiere venderte algo que tu negocio necesita a mitad de precio.

Si tienes efectivo, puedes aprovecharlo.

Si todo tu dinero está metido en inventario, maquinaria y muebles, probablemente no.

Así que empecé a entender algo:

El dinero disponible también tiene valor, aunque no sea la opción que más rendimiento genera.


Pero hubo algo que cambió todavía más mi comparación: mi tiempo

Esta probablemente fue la parte que más me hizo cuestionar la idea de:

“Mi negocio genera 30%.”

Imagina que pongo los $100,000 en una inversión.

Después de un año genera:

$12,000.

¿Cuántas horas tuve que trabajar para conseguir ese rendimiento?

Muy pocas.

Ahora imagina que pongo los $100,000 en mi negocio.

Después de un año genero:

$30,000 adicionales.

Parece muchísimo mejor.

Hasta que descubro que para conseguir esos $30,000 tuve que trabajar otras 300 horas durante el año.

Entonces me hice una pregunta:

¿Realmente mis $100,000 generaron $30,000 o una parte de ese dinero me lo gané trabajando?

Porque son dos cosas completamente diferentes.

Imagina que en lugar de hacer ese trabajo yo mismo hubiera necesitado pagarle $15,000 a alguien.

Entonces podríamos verlo así:

Ganancia del proyecto:

$30,000

Menos el valor del trabajo:

$15,000

Resultado atribuible al capital:

$15,000

De repente la comparación ya no es:

30% vs 12%.

Ahora se parece mucho más a:

15% vs 12%.

Y para conseguir esos tres puntos adicionales probablemente aceptaste:

  • más riesgo;
  • menos liquidez;
  • más problemas;
  • más incertidumbre.

Ahí la decisión cambia muchísimo.

Esto no significa que emprender sea malo.

Significa que cuando calculamos cuánto “rinde” un negocio, debemos tener cuidado de no confundir:

el dinero que produce nuestro capital

con

el dinero que ganamos trabajando.


Y entonces llegué al costo de oportunidad

Este concepto suena mucho más complicado de lo que realmente es.

Imagina otra vez que tienes $100,000.

Puedes dejarlos generando aproximadamente 12%.

Eso significa unos:

$12,000 al año antes de impuestos.

Ahora decides meterlos en tu negocio.

Al terminar el año tu negocio genera:

$15,000 adicionales.

Podrías decir:

“Me fue bien. Gané 15%.”

Y sí.

Pero existe otra forma de verlo.

Si no hubieras metido el dinero en el negocio, podrías haber generado aproximadamente $12,000 en la otra alternativa.

Así que realmente aceptaste todo el riesgo y trabajo adicional del negocio para buscar aproximadamente:

$3,000 adicionales.

Eso es el costo de oportunidad.

El dinero no empieza desde cero.

Siempre compite contra otras cosas que podrías hacer con él.

Y esa idea me parece especialmente importante para los dueños de negocios.

Porque muchas veces pensamos:

“Tengo dinero. Voy a reinvertirlo.”

Pero yo cambiaría esa pregunta por:

“¿Mi negocio realmente es el mejor lugar que tengo disponible para poner este dinero?”

A veces la respuesta será sí.

Y puede ser un sí rotundo.

Pero no debería darse por hecho.


Por ejemplo, hay inversiones en un negocio que sí me parecen muy fáciles de entender

Imagina que tienes una panadería.

Tu horno solamente permite producir 100 panes al día.

Todos los días tienes clientes que quieren comprar 130.

Estás perdiendo ventas porque simplemente no puedes producir suficiente.

Un horno nuevo cuesta:

$100,000.

Y tus números indican que gracias a él podrías generar:

$50,000 adicionales de utilidad al año.

Aquí existe una explicación muy clara:

Tengo demanda que no puedo atender → compro capacidad → puedo vender más → genero más dinero.

Eso tiene lógica.

Pero ahora imagina otro escenario.

Tus ventas llevan seis meses bajando.

No sabes exactamente por qué.

Y decides:

“Voy a invertir $100,000 en remodelar el negocio para atraer más clientes.”

¿Funcionará?

Tal vez.

Pero ahora la relación entre:

invertir dinero

y

generar más dinero

es muchísimo menos clara.

Por eso antes de meter dinero en un negocio yo intentaría responder:

¿Exactamente qué problema estoy resolviendo con este dinero y cómo espero que eso produzca más ganancias?

Si no puedo responderlo de manera sencilla, probablemente todavía no estoy listo para invertir.


Entonces hice una forma muy sencilla de comparar las opciones

En Finanzas para Mortales quiero analizar este tipo de decisiones usando cinco cosas.

No porque exista una fórmula mágica, sino porque me ayuda a no quedarme únicamente viendo el porcentaje.

1. Rendimiento

¿Cuánto puedo ganar?

En nuestro ejemplo:

Inversión: 12%.

Negocio: 30% esperado.

El negocio gana aquí.

2. Riesgo

¿Qué puede salir mal y cuánto puedo perder?

La inversión puede tener un resultado más predecible.

El negocio puede dar mucho más, pero también puede salir mucho peor.

3. Liquidez

¿Qué tan fácil puedo recuperar mi dinero?

Una inversión líquida puede permitirme recuperar el capital rápidamente.

Una máquina, inventario o local puede ser mucho más difícil de convertir nuevamente en efectivo.

4. Tiempo

¿Cuánto trabajo requiere?

Una inversión financiera puede requerir prácticamente nada de mi tiempo.

Un negocio puede necesitar cientos de horas.

5. Costo de oportunidad

¿Qué estoy dejando de ganar por elegir esta opción?

Si puedo generar 12% en otro lugar, cualquier inversión en mi negocio debe competir contra esa alternativa.

A estas cinco preguntas las llamo el Marco de Decisión FPM.


¿Entonces yo invertiría los $100,000 en el negocio?

La respuesta probablemente decepcione a quien busca una receta:

depende.

Pero justamente esa es la idea.

No quiero decirte:

“Invierte en un negocio.”

Tampoco:

“Mejor deja todo tu dinero generando intereses.”

Quiero que puedas comparar ambas opciones correctamente.

Yo probablemente estaría mucho más dispuesto a poner los $100,000 en mi negocio si puedo decir:

“Estos $100,000 tienen una probabilidad razonable de producir $40,000 adicionales porque solucionan un problema que ya sé que existe.”

Que si mi argumento es:

“Creo que el negocio puede crecer.”

La primera es una hipótesis que puedo intentar demostrar con números.

La segunda es solamente optimismo.


Tampoco tienes que elegir entre todo o nada

Otra cosa que a veces olvidamos es que nadie nos obliga a poner los $100,000 completos en una sola opción.

Podría hacer algo como:

$40,000 en el negocio.

$40,000 invertidos.

$20,000 disponibles.

No te estoy recomendando esos porcentajes.

Solamente quiero mostrarte que existe una tercera opción.

A veces pensamos nuestras decisiones así:

¿A o B?

Cuando también podemos preguntarnos:

¿Cuánto debería poner en A y cuánto en B?

Y esa puede ser una pregunta mucho más útil.


Lo que yo preguntaría antes de meter más dinero en un negocio

Después de pensar en todo esto, estas serían mis preguntas:

¿Cuánto espero ganar realmente?

¿De dónde saldrá esa ganancia?

¿Qué pasa si mis cálculos están equivocados?

¿Cuánto podría perder?

¿Cuándo puedo recuperar mi dinero?

¿Cuánto trabajo adicional tendré que hacer?

¿Cuánto podría ganar dejando ese dinero en otra alternativa?

¿El rendimiento adicional realmente compensa el riesgo y el trabajo?

Y quizá la pregunta más importante:

¿Puedo explicar en una frase cómo estos $100,000 van a producir más dinero?

Si no puedo hacerlo, probablemente seguiría investigando antes de moverlos.


Entonces, ¿negocio o inversión?

Después de hacer este ejercicio mi conclusión sería esta:

No elegiría automáticamente la opción que promete el porcentaje más alto.

Intentaría elegir la opción donde lo que puedo ganar tenga sentido frente a lo que estoy arriesgando y sacrificando.

Porque una inversión que produce 30% puede ser peor que una que produce 12% si para conseguirla:

  • arriesgas demasiado;
  • pierdes acceso a tu dinero;
  • necesitas trabajar cientos de horas;
  • o tus estimaciones son demasiado optimistas.

Pero también puede pasar lo contrario.

Quizá tienes una oportunidad dentro de tu negocio capaz de generar 40%, 50% o más y tienes razones bastante sólidas para pensar que funcionará.

En ese caso, puede ser mucho más interesante que dejar el dinero en una inversión financiera.

El punto no es decir:

“Esta opción siempre es mejor.”

El punto es aprender a hacer una mejor pregunta.

No:

¿Cuál paga más?

Sino:

¿Lo que puedo ganar compensa el riesgo, el tiempo, la falta de liquidez y lo que estoy dejando de hacer con ese dinero?

Para mí, esa es una forma mucho más útil de pensar en el dinero.


Preguntas frecuentes

¿Es mejor invertir en mi negocio o dejar mi dinero en una cuenta con rendimiento?

Depende de cuánto puede generar tu negocio, qué tan confiable sea esa estimación, cuánto puedes perder, cuánto trabajo necesitarás y qué rendimiento puedes conseguir con otras alternativas.

No compares solamente los porcentajes.

¿Una cuenta que paga 12% es mejor que un negocio que genera 20%?

No necesariamente.

El negocio podría seguir siendo mejor, pero habría que analizar cuánto riesgo adicional estás tomando y cuánto trabajo necesitas realizar para conseguir ese 20%.

La diferencia real entre ambas opciones puede ser mucho menor de lo que parece.

¿Cuánto debe rendir un negocio para que valga la pena invertir?

No existe un porcentaje universal.

Si tienes disponible una alternativa que genera 10%-12% con poco trabajo y relativamente poca incertidumbre, probablemente exigirías un rendimiento potencial mayor para asumir el riesgo de un negocio.

Pero la respuesta cambia según cada situación.

¿Tengo que reinvertir todas las utilidades de mi negocio?

No.

Que un negocio sea rentable no significa que cada peso adicional deba regresar automáticamente al negocio.

Cada nueva inversión debería poder justificar por qué merece ese capital.

¿Qué es el costo de oportunidad?

Es lo que dejas de obtener al elegir una opción.

Si pones $100,000 en tu negocio y podrías haber generado $12,000 en otra inversión, esos $12,000 forman parte de lo que estás sacrificando para elegir el negocio.


¿Tienes una decisión parecida?

Precisamente por este tipo de preguntas desarrollé el Marco de Decisión FPM.

Es una forma sencilla de comparar qué hacer con tu dinero utilizando cinco variables:

rendimiento, riesgo, liquidez, tiempo y costo de oportunidad.

Preparé una guía gratuita llamada:

¿Dónde debería poner mi dinero?

Ahí puedes aplicar el método a tus propias opciones y hacer los números paso a paso.

Descárgala aquí!

Porque no quiero decirte qué hacer con tu dinero.

Quiero ayudarte a entender mejor la decisión.


Este artículo tiene fines educativos e informativos. No constituye asesoría financiera, fiscal, legal o de inversión personalizada.